Equivalencias orientativas: cada cocina tiene su mano. Para repostería, donde las proporciones importan, mejor pesar.
Traducir las recetas «a ojo»
Cuándo basta la mano y cuándo conviene la báscula
La cocina de la abuela y la báscula
Muchas recetas hablan de una pizca de sal, un chorro de aceite o un vaso de leche. Son medidas heredadas de una cocina que se hacía con la mano y el gusto, sin báscula, y funcionan estupendamente para platos flexibles como un guiso o un sofrito, donde un poco más o un poco menos no cambia el resultado. El problema llega en la repostería, donde las proporciones entre harina, azúcar, grasa y líquido son delicadas: ahí, traducir esas medidas imprecisas a gramos y mililitros es la diferencia entre que el bizcocho salga bien una vez o salga bien siempre.
Referencias rápidas
| Medida | Aproximadamente |
|---|---|
| Pizca | 0,3 g |
| Cucharadita | 5 ml |
| Cucharada | 15 ml |
| Vaso de agua | 200–250 ml |
| Puñado | 30 g |
- Para guisos, vale la mano. Un poco más o menos no estropea el plato.
- Para repostería, pesa. Las proporciones marcan el resultado.
- El vaso varía. Asegúrate de a qué vaso se refiere la receta.
- Rasa salvo que diga "colmada". Las cucharadas, al ras por defecto.